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jueves, 23 de abril de 2015

La Biblioteca de Orion: La búsqueda de Riley I

 

Luego de desaparecer de la biblioteca, aparecí junto a Phoenix cerca a la playa donde siempre acostumbramos estar, obviamente ya no estaba la densa neblina y mucho menos el tan temido barco de los "Heraldos de la muerte" o los "Heraldos Negros" la verdad no me acordaba muy bien el nombre de dichos seres aterradores.

Riley... Creo que ya es hora de empezar la búsqueda del tesoro... - Me dijo Phoenix mientras me tomaba el hombro - ¿Pero no puedo quedarme a jugar un rato? - Le pregunté con algo de pena - Créeme pequeña, esta búsqueda de objetos te va a encantar... - Me respondió.

Estaba algo dudosa, me agradó mucho volver a esta playa, pero no debía olvidar que los magníficos contaban que cada uno de sus discípulos reúna dichos artefactos para volver a activar el corazón de la biblioteca.

Riley, hay algo que debes saber antes de empezar esta búsqueda - Me dijo Phoenix, yo lo miré muy extrañada - Sígueme por favor... - añadió, muy curiosa empecé a seguirlo, caminamos por la playa y llegamos a un muelle, la vista del amanecer de la playa era impresionante - Verás mi querida Riley, cada uno de los mentores tiene ciertas habilidades que hacen único a cada uno, aunque tu no lo creas, ambos tenemos el poder de atravesar distintas realidades paralelas.
 

sábado, 11 de abril de 2015

La Biblioteca de Orión: La búsqueda de Isis I



Salimos del bosque y el camino se hizo angosto, puesto que sin darme cuenta estábamos escalado una montaña y el paso de esta era bastante angosto, a pesar de ello, Tormenta parecía saber perfectamente el camino, no parecía intimidarse a pesar de lo profundo que era el precipicio que estaba a nuestro lado. El camino que recorríamos parecía haber sido olvidado por la gente, no había asfalto, era todo tierra y rocas, traté de no mirar hacía abajo en todo momento, pero mi miedo cada vez iba aumentando puesto que Tormenta aumentaba cada vez mas su velocidad.

Luego de un rato llegamos a un punto donde no había pase y la única forma de cruzar era saltando dicho espacio, me puse pálida y muy nerviosa, traté de ordenar al caballo que se detenga, pero Tormenta parecía muy dispuesta a saltar ese gran abismo que había, no hacía caso a mis órdenes, mientras que Sombra se había posado en una pequeña rama que estaba colgando unos metros más allá del abismo.

Tormenta saltó, pegué un grito y cerré mis ojos mientras me sujetaba fuertemente del caballo, luego de que sentí que esta tocara tierra firme me logré tranquilizar, Tormenta se había parado justo al lado de Sombra, por lo que deduje que tendría que seguir a pie, me puse a pensar lo peligroso que sería escalar esta montaña, pero la motivación que sentía de ayudar a mi maestro era motivo suficiente como para hacer esta aventura tan osada.

sábado, 4 de abril de 2015

La Biblioteca de Orión: Reconstrucción II


Entramos cuidadosamente al corazón de la biblioteca, Phoenix estaba adelante, puesto que el conocía cada pasillo de aquel laberinto como la palma de su mano, era obvio que teníamos que ser cuidadosos, cuando creamos la biblioteca, habíamos puesto una serie de trampas en los pasadizos, cada vez que estas se activan, el laberinto cambiaba de forma. 

Phoenix con una antorcha en su mano derecha nos indicaba el camino, habíamos dejado a nuestros aprendices en la parte superior de la biblioteca. "Arlequín... ¿Crees que los heraldos hayan modificado la magia de este recinto?" - Pregunto Phoenix - "No sabría decirte" - le conteste - "¿Eres idiota?" - interrumpió Magnus - "¿Perdón?" - Le pregunte - "Es obvio que los Heraldos han tomado parte de nuestra magia, ¿Crees realmente que no se ha alterado nuestro recinto?"- Añadió Magnus - "Estoy de acuerdo contigo"- Respondió Phoenix - "No siento del todo el poder de la biblioteca, la siento muy débil..." - Añadió - "¿Crees que falta mucho para llegar?" - Pregunté - "No mucho la verdad, aseguré las puertas, se que Riley querrá abrir, pero solo Gala es la única que puede abrir dicha puerta" - Respondió Phoenix - "Bien pensado" - Le conteste. 

A medida que avanzábamos, las tinieblas eran mas y mas densas, pareciera que la antorcha no era suficiente para poder iluminarnos. Luego de un largo recorrido a través de pasillos angostos y de dar varias vueltas llegamos al corazón - "Es este Arlequín?" - Pregunto Magnus - "La verdad... Si" - Contesté.

El corazón es una bola de energía de color zafiro, al igual que dicha piedra preciosa, este "corazón" es el responsable del correcto funcionamiento de la biblioteca, Arceus, Magnus, Phoenix y yo habíamos donado parte de nuestra energía para poder mantener este recinto, lo que no saben nuestros discípulos es que somos inmortales, presenciamos casi todos los eventos importantes, como por ejemplo la caída de Roma, la revolución francesa entre muchos otros acontecimientos de vital importancia, cada uno de nosotros tiene un hogar, Magnus tiene una torre en medio del desierto, Phoenix vive en una realidad alterna a la de los mortales, Arceus, que en paz descanse, creo su propio mundo a partir de la magia que robo de los Heraldos, y yo.. decidí vivir en este lugar, eso no me hacia indiferente a los acontecimientos del mundo de los humanos. 

sábado, 4 de octubre de 2014

La Biblioteca de Orión: Reconstrucción

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La biblioteca de Orión: Magnus
La biblioteca de Orión: El encuentro entre Isis y Arlequín
La biblioteca de Orión: El retorno del anfiteatro
La biblioteca de Orión: Historia evanescente

Arlequín

Luego de la explosión, todos salimos volando por los aires, Arceus había muerto, debido al robo de la magia del Heraldo Negro que apareció en la biblioteca, solo recuerdo eso, desperté gracias a que Tormenta, que me lanzó tierra al rostro, reaccioné e inmediatamente revisé si todo estaba en orden, encontré a todos en el suelo, me asusté e inmediatamente traté de que todos reaccionaran, sacudiéndolos; Tormenta hacía lo suyo despertando a los demás al igual que lo hizo conmigo.




Todo el mundo empezaba a recobrar conciencia, Phoenix se limpió sus túnicas al igual que Magnus y Césare; Isis y Riley despertaban muy apesadumbradas pero no había rastros de Gala, lo cual me extrañaba mucho, de pronto veo mi espada cerca a Tormenta, la recojo, la levanto y exclamó: ¡Expergiscimini et temetipsum libera! (Despierta y libérate en latín) La espada tomó vuelo y se convirtió en Sombra, mi fiel cuervo.


Con un gesto ordené a Sombra a que revisara el área en busca de Gala, me parecía muy extraño que no se encontrara con nosotros. Mientras sombra revisaba el área, Isis se me acerca y me susurra: -Arlequín, creo que debemos honrar la memoria de Arceus, construyendole una pequeña tumba cerca a la biblioteca.

Césare se acercó y exclamó: ¡¿Después de que casi nos mata a todos por su culpa, encima quieres rendirle tributo?! - Isis se enojó y le gritó - ¿¡Acaso no respetas la memoria de los demás!? ¡Todos cometemos errores! - ¡SILENCIO! - Gritó Magnus.

Ambos se callaron Magnus continuó avanzando hasta llegar a un árbol, sacó su daga favorita y empezó a golpear un árbol con ella -¡Eres un imbécil Arceus! ¿¡Nunca pensaste que robar tal poder a los Heraldos nos jodería a todos!? -exclamaba mientras lo hacía.

Maestro... - titubeó Césare, lo interrumpí y le respondí - Es normal que en un momento como este él este enojado, lo mejor es dejarlo que se libere mientras lo hace, es costumbre en él.

martes, 23 de septiembre de 2014

La Biblioteca de Orión: Historia evanescente

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La biblioteca de Orión: El retorno del anfiteatro

Riley: Evanescente

En medio de aquel estruendo sentía como un vórtice de colores arrastraba todo a su antojo, envolvía todo a su paso y para cuando nos levantamos la sombra que desaparecía nos hacia entender que realmente ya no estaba, se había ido y era imposible para cualquiera saber si volvería alguna vez.

¿estas bien? -me pregunto Isis mientras me ayudaba a levantarme del suelo- creo que si ¿y tu?- pregunte- yo estoy bien, busquemos a Gala- respondió bruscamente, tardamos bastante atravesando la biblioteca debido a que habían escombros por todos lados. Lo que había sucedido no tenia una explicación, todo comenzó esta mañana cuando venia a la biblioteca a ver a Phoenix quien me leería otro capitulo de Gerard Knife, la novela que el había escrito. Iba junto a Isis, ahora que yo vivía con ella hacíamos casi todo juntas y había alguien saliendo del bosque que miraba fijamente la biblioteca, vestía una túnica vinotinto y tenia capucha, aquella figura se desvaneció cuando nos bajamos del auto.

Tu también lo viste ¿verdad?- exaspero Isis- si, también lo vi- respondí sin darle importancia, abrí las puertas de la biblioteca y luego de quedarse mirando hacia el bosque ella también entro -Riley, ven a nuestro lugar, tengo algo que mostrarte- escuche resonar en mi mente, lo que era habitual cuando Phoenix me hablaba. Me despedí de Isis y Gala para ir directo a mi encuentro con mi mentor.

Al llegar a la sala de los espejos me di cuenta que aparte de Phoenix había otra figura ahí, pero se esfumo en cuanto me asome -Dime pequeña ¿has visto algo que te llamase la atención y quieras contármelo?- pensé en el encapuchado que vimos antes pero luego pensé que seria mejor no decirlo, si alguien sabia era él así que negué con la cabeza -Ya veo, entonces comencemos por ir a nuestro lugar- dicho esto no hicimos mas que atravesar el espejo que nos llevo directo a aquella playa tan majestuosa, el aroma de nuevo llenaba mis pulmones de sal marina y me revitalizaba pero había algo que me inquietaba -¿que sucede?- pregunté a lo que él solo negó con la cabeza, en medio del agua había un barco de lo mas espantoso, con las velas sucias y raídas y el casco de la nave se veía tan mugriento que daban nauseas.


sábado, 20 de septiembre de 2014

La biblioteca de Orión: El retorno del Anfiteatro

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La biblioteca de Orión: El encuentro entre Isis y Arlequín
Isis

Después de un gran silencio entre ambos noté a Arlequín que estaba mirando al mar.

-Arlequín - le dije - ¿Recuerdas lo de tu viejo anfiteatro? ¿Por qué no vuelves a abrirlo? - Le pregunté sonriente.

Arlequín, se levanto de aquél asiento de piedra y con un gesto llamó "Sombra", su mascota


"Sombra" salió disparada; llevaba consigo una pequeña nota y la dejó caer sobre mi mano derecha.


"Querida Isis, agradezco enormemente tu interés en la re-apertura de mi anfiteatro, pero desgraciadamente no hay público dispuesto a escuchar lo que tengo que decir, la tecnología, los placeres vanos, como ver la televisión o navegar en Internet sin un fin positivo, hacen que de una u otra forma no tenga interés en poder seguir haciendo grandes charlas para que la gente pueda enterarse de algunas realidades de lugares muy lejanos o tan cercanos a su realidad, sé que Gala ha cuidado muy bien de mi anfiteatro, pero lamentablemente no estoy motivado para volver a aparecer en público, después de tantos años en el exilio buscando entre los libros viejos y agrestes un lugar de placer para mí lejos de este mundo tan inhumano e inculto"

Me sorprendí ante tal nota: -Arlequín, creo que deberías intentar una vez más, relanzar tu anfiteatro, pero esta vez, quiero apoyarte. -Contesté firmemente al autor.

Isis - me dijo Arlequín agarrándome mi mejilla con su guante blanco.-El anfiteatro fue una parte de mi vida, y creo que no quiero volver a ella así sin más, si quiero volver a lo de antes, tiene que ser a lo grande. Sé que Gala me ha contado que aún hay visitantes preguntando por mí, pero a veces pienso que eso no es del todo suficiente. - Suspiró.

martes, 2 de septiembre de 2014

La biblioteca de Orión: El encuentro entre Isis y Arlequín

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La biblioteca de Orión: Magnus
Isis

Luego de que Anna me dejara en el sendero, muchas preguntas venían a mi cabeza ¿Cómo supo el mentor que estaría en ese preciso momento en el bosque? ¿O como sabia que mi padre conocía tal lugar? Empecé a caminar por el sendero, era un sendero muy hermoso con muchos árboles a los lados del camino.


Sabía que no debía demorarme puesto que en muy poco iba a amanecer y debía llegar con el mentor antes de ello. Seguí caminando, el camino era largo, era algo empinado, por ratos me costaba subir, cada vez me sentía más y más agotada, hasta que de pronto observo al mismo cuervo que se me apareció en el bosque. Cargaba una botella de agua, me acerqué al pajarito y el cuervo dejo caer sobre mis manos dicha botella, que gran placer sentí al tomar algo de agua para poder continuar mi camino. Proseguí con mi camino y parecía que ya estaba en la cima de la colina, por lo que podía ver a mi lado derecho el mar y el sol a punto de salir.

sábado, 23 de agosto de 2014

La biblioteca de Orión: Magnus

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La biblioteca de Orión: Una extraña aparición

Césare

Nunca había despertado en una biblioteca tan peculiar, o tan solitaria, pareciese que sólo las chicas de ayer venían a este lugar olvidado por la humanidad. Al despertar y levantarme, caminé por el gran salón de recepción, pero no estaba nadie, ni la señora Gala; podía tomar lo que quisiera.

Encontré un libro muy antiguo tirado en el suelo sucio del establecimiento, no le di importancia y seguí caminando observando la arquitectura y la forma de los pasillos, las paredes parecían barrocas, adornadas de infinidades de detalles innecesarios, no me gustaba mucho. En uno de los estantes de la biblioteca, encontré un libro escrito por un tal “Magnus”, sólo el nombre, sin apellidos, despertó mi curiosidad y lo abrí, pero tal artilugio estaba tan viejo, que varias hojas se desprendieron de su lomo; revisé la portada del libro, decía en letras grandes “MARTABAT – MAGNUS”, desconocía ambos nombres, debió de ser censurada en tiempos pasados, seguramente.

Volteé y vi a aquel libro viejo en el suelo, mi curiosidad despertó y lo levanté, lo abrí y revisé su primera página.

En ese mismo instante (pensando que leía) entré en un estado de inconsciencia, sentí que estaba en un desierto, con tormentas de arena que golpeaban mi cuerpo y hacían que se balanceara, no se veía nada más que a un caminante y su sombra a pocos metros de mí, el caminaba sin mirar atrás y sin prestar atención a mis llamados, levantaba sus piernas lo más alto para evitar la caída en la inestable base arenosa, intenté correr pero el acto fue fallido, la fuerza de la tormenta me tumbaba y el caminante simplemente, se alejaba de mí.
Me sentí solitario en aquel lugar, y me di cuenta, sólo por un segundo, que no estaba leyendo, estaba sucediendo de verdad; de pronto sentí que me levantaba alguien, vestido de ropas blancas y gruesas y abundantes, y se dirigió a una torre cercana para refugiarnos por el momento.
Al entrar a la torre compuesta de adoquín mohoso, el desconocido me dejó en el suelo, buscó una silla y se sentó al frente mío.

-Toma asiento- dijo con su voz tranquila, inspiraba seguridad.

Me levante y me senté en la silla más cercana, era una torre cerrada, sin ventanas, la arena se metía por debajo de la puerta y ensuciaba (más de lo que estaba) la sala.

-¿Quién eres?- me atreví a preguntarle.

Sin quitarse la capucha, me respondió – Tu salvador, Magnus- recordé el libro de la biblioteca, y saliendo  lentamente de ese estado inconsciente, recobré la memoria, ¡todo era inexplicable!, el hombre aún seguía sentado sin moverse y de una manera extraña, sentía que me observaba de varios lugares.

viernes, 15 de agosto de 2014

La biblioteca de Orión: Una extraña aparición

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La biblioteca de Orión: El inicio
La biblioteca de Orión: Segunda visita


Isis, Riley y Gala.

Isis

Decidí explorar la biblioteca, dejando solas a Riley y a Gala, pero por alguna extraña razón había agarrado uno de los libros con paisajes, uno con un gran acantilado y una vista del sol con el mar de una forma espectacular - Este lugar me encanta, pero siento que la foto se me hace muy peculiar, como si conociera aquel lugar - pensé, de pronto una pequeña hoja de papel escrita con tinta cae, la agarré y decía: "Te estaré esperando en este lugar, apenas salga el sol" - Sabía que era uno de los mentores, pero me preguntaba, ¿quien sería?, ¿que querría? y sobre todo, ¿por que quiere verme?

Mientras me cuestionaba tales interrogantes Riley corría entre los pasillos y encontró unas puertas muy altas y con muchísimos cerrojos y empieza a tratar de abrirlas, pero no podía -¡Abreteeeeeee! - Gritaba Riley, Gala sonríe y va camino a las grandes puertas. Chicas... - Dice Gala - ¿Quieren saber que hay detrás de esas puertas? - Pregunta ella, nosotras asentimos con la cabeza y Gala abre la puerta después de quitar varios cerrojos. Bienvenidas al viejo anfiteatro de Arlequín. - Dice ella y con 2 palmadas ilumina todo el escenario. Ambas quedamos boquiabiertas -¿Qué hace este lugar aquí? - Pregunto Riley... -¡Que hermosos vestidos!- exclamo la como siempre distraída Riley y se fue a verlos mas de cerca. Eran vestidos antiguos, como si fueran disfraces de la época renacentista.


¿Me los puedo probar? - Preguntó Riley tomando un vistoso traje de color turquesa, solté  una carcajada. Gala me mira fijamente y comprendí con su mirada que no debía hacer mucho ruido.
Gala, ¿Qué le pasó a este lugar? - Pregunté extrañada, ella me contesta - Hace muchos años, la ciudad era más poblada y la gente le interesaba culturizarse, Arlequín daba discursos o monólogos con complicidad de algunos actores voluntarios para poder compartir conocimientos con las personas - Gala respira hondo y prosigue - Pero con la llegada de la tecnología como la televisión o el Internet, la gente se embruteció y dejó de lado la cultura, solo para un entretenimiento simple y plano.

Pero todo parece nuevo, ¿por que esta así, si esto pasó hace varios años? - Pregunté muy intrigada. Gala pone su mano derecha sobre mi hombro y me dice - En realidad esta es una pequeña replica del anfiteatro  hecha por Arlequín en persona, donde habitó por un largo tiempo, de hecho aveces pienso que todavía sigue aquí, el anfiteatro original esta un poco más al norte de aquí. Pero me he encargado de que se mantenga en óptimas condiciones pese a los años y al abandono de aquel lugar.

domingo, 3 de agosto de 2014

La biblioteca de Orión: Segunda visita

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La biblioteca de Orión: El inicio

Isis

Salí emocionada de esa biblioteca, sentí un ambiente mágico, acogedor, y la verdad me pareció una experiencia muy nueva. Llegué a casa esa noche y decidí contarles a mis padres sobre tal biblioteca. -Mamá, papá, encontré un lugar muy hermoso al norte de la ciudad, una antigua biblioteca, con forma de una catedral, muy hermosa, no saben lo linda que era; Mi padre dejando de lado su pipa al igual que su diario me dijo: -Que interesante Isis, esa biblioteca poca gente la va a buscar, tiene 4 mentores muy inteligentes y sería genial que pudieras compartir conocimientos con ellos.

 Mi mamá escuchó la conversación y dejó de lavar los platos para tomarme del brazo y gritarme: -¿¡Qué te has creído jovencita!?, ¡No voy a permitir que vayas a ningún lado así no más!" Dicho esto mi madre se retira de la sala ofuscada, me sentí muy triste pero sabía que quería volver a la biblioteca, quería saber quien era Arlequín, Magnus, Phoenix o Arceus, sabía que alguno de ellos podría ayudarme, y ser una persona más inteligente. Decidí hablar con mi padre a solas, en su oficina, él no se hizo problemas. "Papá quiero buscar a los mentores de la biblioteca" - le dije firmemente mirándolo a sus ojos, el me contesta amablemente: -Persigue tus sueños, yo sé que estas harta de la educación tradicionalista, que solo nos educa para ir a trabajar y generar dinero y bienes materiales, yo creo que lo mejor es que sigas tus sueños, y si eso es lo que deseas, yo te doy el permiso, le diré a tu madre que te llevaré a un internado; Sonreí y abrasé a mi papá entre lágrimas porque sabia que él era el único que me apoyaba con mis sueños.

Decidí llamar a mi amiga Anne Lee, una chica que conocí hace bastante tiempo, ella era huerfána y era mayor que yo, ella era lo que se llamaría "autosuficiente" así que no creí inconvenientes para llamarla y decirle que me acompañara en esta aventura, tomé el teléfono marqué su número: -¿Aló?; pregunté.

jueves, 17 de julio de 2014

La biblioteca de Orión: El inicio

Saludos estimados lectores, el día de hoy he decidido publicar un viejo relato que tenía en un blog anterior que he tenido. Se llama "La biblioteca de Orión", espero que esta pequeña historia les guste.

Isis
Una tarde de otoño, decidí salir al campo a disfrutar de la naturaleza, un poco lejos de la ciudad de donde yo vivo. Caminé unos 10 minutos al norte de mi pueblo y encontré un edificio con rasgos bastante peculiares, como si fuera una antigua catedral estaba iluminada y tenia un pequeño cartel que decía "Bienvenido".

Decidí entrar, con un poco de temor debido a que el lugar era impresionante, docenas de estantes por doquier, libros y manuscritos de toda índole y a unos pasos de mi se podía observar el reflejo del cielo sobre el piso, pues el techo era de cristal.

-Buenas noches jovencita- me saludo una señora algo mayor sentada en un escritorio con una pequeña lampara y escribiendo sobre un pergamino; -Buenas noches... señora- Respondí tímidamente.La dama dejó su pluma y me miró -Bienvenida a la biblioteca de Orión- dijo en un tono muy amable.Cuando ella terminó de hablar, susurré -Biblioteca de Orión- la mujer me escuchó y prosiguió.

-Sí, antes este establecimiento era una biblioteca en la edad media que fue abandonada durante siglos hasta que un escritor decidió renovarla- Dijo la bibliotecaria.

- ¿Cómo se llamaba?-